A 37 años de la Recuperación de la Democracia
¡Por una Argentina con más memoria, verdad y justicia!

Hoy 24 de marzo celebramos el día nacional por la memoria, la verdad y la justicia en conmemoración al término del proceso de dictadura militar acaecida en nuestro país entre el periodo de 1976/1983. Este día nos encuentra en nuestras casas por su declaración de feriado nacional, pero no sólo por eso, sino sobre todo por la compleja situación que atravesamos mundialmente de pandemia por coronavirus, a la que Argentina no ha podido sustraerse. Más allá de su incómoda contrariedad, este contexto nos brinda la posibilidad de que cada uno de nosotros como ciudadanos hagamos un ejercicio personal de memoria, verdad y justicia.

Porque no es justo disfrutar de un día de feriado nacional sin conocer cuál es la motivación real que lo genera, porque es como ir a un cumpleaños y no conocer a nadie, o sea, no ser parte.

Ahora tenemos el tiempo, obligadamente lo tenemos, por lo que hacer uso de todos los medios tecnológicos que tengamos, de los libros y de los demás medios de comunicación a nuestro alcance será hacer justicia a los que antes que nosotros nos precedieron no sólo temporalmente sino también en la entrega de su existencia para dejar patente que las diversas formas de gobierno pueden cambiar las vidas, esas “historias mínimas” que lo son todo, o más bien, para recordarnos que efectivamente las transforman.

Por eso los invito a todos a hacer un ejercicio de justicia

Hace tiempo aprendiendo el significado profundo de la palabra memoria, conocí la etimología de la palabra “recordar”, un término muy familiar y tal vez cercano al primero. Viene del latín “re” – “cordis”. El prefijo “re” enfatiza y remarca la fuerza de un movimiento de ida y vuelta, que significa en este caso, volver a pasar por, y el sustantivo “cordis”, alude a corazón, o sea que este verbo nos invita a volver a pasar por el corazón, esos acontecimientos que van de a poco conformando nuestra memoria! A 37 años del fin de la dictadura, hacer memoria debe poder permitirnos como ciudadanos y ciudadanas, colocar nuestra mirada en la esencia del acontecimiento que celebramos, o sea la democracia recuperada! Claro está que necesitamos entonces hacer en este día, un ejercicio de memoria, o sea, de redescubrir, repensar, reconstruir entre todos, con la familia, con los amigos, por qué no también de modo virutal, todas esas realidades que claman todavía para que se concreten la libertad, la igualdad y la fraternidad que se supone vienen de suyo con la democracia!

A modo de inicio y para dar el primer paso, hago memoria de la necesidad de una democracia verdaderamente participativa, de procesos e instituciones políticas más transparentes y abiertas, de una justicia que no mire la clase social y no se permita la tentación de la imparcialidad, la definición casi tácita de que nuestro norte es pobre, fue pobre y que pareciera que siempre será pobre, que no logramos superar el 24% del total de nuestra población con secundario completo, que los ciudadanos de pueblos originarios, los personas con discapacidad, los adictos y personas privadas de su libertad en procesos de reinserción nunca podrán conseguir trabajo y que todavía es alarmante las mujeres que mueren víctimas por violencia de género!!!

Tal vez me puedas preguntar, ¿y qué ganamos con pensar en eso?, le ganamos a la indiferencia, le ganamos a la ausencia, porque lo que no se ve, no existe, y si no existe difícilmente hagamos algo por ello.

Por eso, por todo eso, por nosotros, y por todos ellos,
Los invito a todos a hacer un ejercicio de memoria amplia, corajuda y comprometida

Hace tiempo ya caminando por el centro y admirando los antiguos colegios de la ciudad, me llamó mucho la atención la inscripción que tenía uno de ellos en la parte más alta de su frontis, la frase, -que nunca pude olvidar- decía en un muy buen latín: “veritas liberabit vos”, que traducido significa: “la verdad los hará libres”.

Si hay algo remanido en toda la historia de la humanidad y que ha generado cientos de disputas y hasta guerras, ha sido la ilusoria pretensión de querer ostentar tener privada, privativa y totalmente algo así como “la verdad”, y por otro lado, no hay nada más buscado y necesario para los seres humanos que ella. Claro está que el conocimiento es el principio de esta búsqueda, y por eso podemos celebrar hoy ser uno de los pocos países que después de muchas idas y venidas ha realizado un juicio a los genocidas que perpetraron los delitos de lesa humanidad durante la dictadura, pudimos saber quiénes eran y también en el último tiempo lograr conocer la ubicaciones e identidades de muchas de las víctimas para poder efectivizar su derecho a la identidad y darles un merecido descanso. Esto ha sido muy importante y clave. La verdad del conocimiento entonces es la base, pero supone mucho más aún cuando hablamos de todo el cuerpo social, supone conquistar esa verdad que se busca como principio y fundamento, que
de a poco da forma, y termina llenando todo de sentido, tanto la vida como la muerte.

Si en un día como hoy, el ejercicio de memoria nos permitirá redescubrir aquellas heridas, vacíos y dolores que todavía se abren para nuestra democracia como un desafío, un ejercicio de “verdad” será necesario que nos permita poder responder con total sencillez y claridad cuál es el sentido profundo de nuestra existencia, y quién es el nosotros en el que encontramos ese sentido. Si una persona se referencia y referencia su búsqueda de sentido en un nosotros, en su pequeña o gran comunidad, en esa conciencia colectiva que activa o desactiva, según se forme, los procesos de bien común, será clave poder identificar quiénes están ahí cuando decimos “nosotros”, porque ese “nosotros” es el que nos va confirgurando y en donde todo va cobrando sentido. Y la verdad es que la mayoría de nuestros “nosotros” son demasiado pequeños, están demasiado vacíos, y reclaman la presencia de esos otros que están en las márgenes, en el conurbano, en las afueras, en los bordes, excluidos, y constituyendo otro “nosotros” muy distinto al nuestro.

Por eso, en un día como hoy, es impotante haciendo memoria de semejante bien recuperado, hacer justicia a su celebración preguntándonos sobre quién verdadermante es nuestro “nosotros” y cuán más amplio necesita ser si pretendemos una democracia efectiva.

Por todo esto los invito a todos a hacer un ejercicio lo más libre y desinteresado posible de “verdad”

Sinceramente de niño participé siempre en los actos patrios sin tener demasiada conciencia de lo que se hacía ni porqué, hoy y ya desde hace mucho tiempo, el único sentido que le encuentro a detenernos un día como país a reflexionar y celebrar, en este caso “Memoria, Verdad y Justicia”, es hacer mejor y más plena nuestra vida, ejercitarnos para que así logremos la construcción del bien común y hacer la experiencia del tiempo como posibilidad!!!

Muchas Gracias!

Mag. Guillermo Castillo

Presidente – Movimiento de Políticos por la Unidad Argentina