Latinoamérica

Encuentro Latinoamericano del Mppu: una política fraterna es posible

Del 24 al 26 de agosto, se reunieron en Paraguay los referentes del Movimiento Política y Políticas Públicas por la Unidad (Mppu) de siete países latinoamericanos, con la presencia de la presidente internacional Letizia De Torre.

La política, uno de los más nobles servicios al bien común, puede ser además un camino de realización, de santidad, y de felicidad. Un ejercicio político orientado a la fraternidad, mediante el diálogo de diversas posturas, no sólo es deseable, sino que es posible, más eficiente que la confrontación e incluso “redituable” políticamente.

Son algunas de las claras y comprobadas afirmaciones que dejó el Encuentro Latinoamericano 2018 del Movimiento Política y Políticas Públicas por la Unidad (Mppu), realizado en Mariano Roque Alonso y en Asunción del 24 al 26 de agosto, con la partipación de sus referentes en Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Uruguay, Venezuela y Paraguay, de la presidente de su centro internacional, Letizia De Torre (Italia) y de políticos, académicos, funcionarios públicos y miembros del movimiento de dichos países.

En la reciente instancia paraguaya, el movimiento planificó su accionar a nivel local y latinoamericano y se presentó a la sociedad y a la política local en un concurrido conversatorio realizado en el salón Comuneros de la Cámara de Diputados, con una notable presencia de militantes de la política y de la acción ciudadana y de jóvenes.

Fueron momentos de intenso trabajo, con las notas de fondo de una gran fraternidad experimentada: el país de no era el país de todos. Se trabajó en forma colectiva en las siguientes áreas, por las cuales se propusieron estrategias y metas a nivel nacional y latinoamericano: formación de adherentes y escuelas de formación política para jóvenes, incidencia, capacidad organizacional, acompañamiento a políticos y generación de pensamiento político.

Los participantes dejaron el Centro Mariápolis con la clara conciencia de haber sido parte de un momento histórico para el Mppu en América Latina. Era la primera vez que se reunían presencialmente sus referentes nacionales de ocho países (completó el cuadro México, que participó virtualmente). Si bien los obstáculos para una convivencia pacífica, libre e igualitaria de ciudadanos empoderados y hermanos son muchos y graves en el continente, en esos días creció la seguridad de que se está transitando por el camino correcto −que no está exento de dificultades y sufrimiento− y se comprobó una vez más la vigencia (diríamos la urgencia) de la propuesta, al tiempo que apareció como impostergable la exigencia de afianzar los vínculos y articular acciones conjuntas a nivel latinoamericano. Ya se dieron los primeros pasos en esta dirección.