Compartimos esta reflexión de Jaime Borda, que analiza la realidad colombiana, como partícipe e integrande del MPPU Colombia:

“Como resulta más que evidente, el país está que arde ¿o solo es Twitter?. Los insultos para quien piense diferente están a la orden del día en las redes sociales. Así las cosas, pase lo que pase este próximo domingo 29 de mayo, muy seguramente estallará la violencia. Ojalá me equivoque. Sin embargo, hay excusas de sobra para que eso suceda.

No hemos logrado comprender que el AMOR es el verdadero camino para la salvación de Colombia. No un amor romántico, por supuesto, no; me refiero al amor concreto, desinteresado y fraterno que podría sacarnos de donde estamos. Amor que es capaz de entender, aceptar e incluso abrazar al que piensa diferente.

Endiosamos a los candidatos del momento y nos olvidamos que, en últimas, ellos harán lo que mejor puedan o aprovecharán el poder para su propio beneficio o quizá ambas cosas, pero los ciudadanos de a pie seguiremos con nuestras luchas, encerrados en nuestras asfixiantes burbujas, sin querer entender y ver que sería mejor salir de ahí y caminar codo con codo, en un escenario nuevo donde el problema del vecino es mi problema y mi problema es problema del vecino. Que la calle sin pavimentar no solo es problema del alcalde, también es mi problema… Que la inseguridad y la corrupción son problemas estructurales que no se solucionan simplemente con medidas restrictivas o políticas públicas “eficaces”, o construyendo más cárceles. La raíz está en la educación que recibimos en la familia, en el colegio y hasta en la universidad. Los ladrones de cuello blanco han ido a las mejores universidades del mundo… Eso es bastante curioso y digno de ser investigado a fondo.

La solución a los problemas del país está en el corazón y en las manos de todos los que hemos nacido en este territorio o que vivimos en él por la circunstancia que sea.

La mayoría de los líderes políticos, sobre todo en estas épocas electorales, buscan llenar su ego y, no sabemos cómo, una enorme manada de incautos (sea por ignorancia o sea por rabia contra el sistema) los siguen y los aplauden sin  analizar a fondo sus propuestas, sin recordar que las tarimas, como el papel, lo aguantan todo, pero al momento de la verdad, a la hora de los hechos, de la cruda realidad, se olvidan de todo y entonces las promesas se van al vacío, porque del dicho al hecho, hay mucho trecho, mucho. ¿No nos ha pasado eso mismo durante los últimos 50, 60 o más años de historia?

 

Los partidos están desgastados, y en su lugar han tomado fuerza las ideologías y unos personajes que las representan, que para muchos se convierten en semidioses. No importa lo que hagan o digan, la gente les cree, palabra por palabra y los justifican en todas sus acciones, sean del bando que sean y olvidamos que todos hacemos parte de la misma tierra. Es algo también bastante curioso.

Perdonaran la expresión, pero nos volvemos como borregos caminando algo aturdidos hacia el matadero, jurando que vamos hacia el paraíso, pero mientras caminamos nos empujamos, nos gritamos y nos insultamos.

Ojalá, independientemente de los resultados, sepamos construir un país donde se acepte la diferencia, donde todos quepan y trabajemos juntos por buscar el bien común.

 

Que Dios nos proteja y nos guie por el camino de la concordia“.

Jaime Borda Valderrama
PhD en Ciencias Sociales de la UPNA (España)
Asesor de proyectos de educación e investigación