Diálogo político en Argentina: ¿una posibilidad real o una pretensión ingenua?

Por el equipo de animación del MPPU Buenos Aires

Amanece nublado. Un tanto lluvioso. Quizás un día opaco. Sin embargo, la Sala del Movimiento de los Focolares ubicada en el barrio de Almagro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se llena de amigos y amigas que se sienten convocados por el diálogo político que está pronto a suceder.

El tema del encuentro es concreto y profundo aunque algunos podrían considerarlo un deseo un tanto naif, es decir una aspiración ingenua, a saber: “La fraternidad como método para construcción de la unidad en la política”. En efecto, ¿es posible concebir la fraternidad como fin ético en estos tiempos de fragmentación, internismo y una vincularidad conflictiva en Argentina?, ¿es posible la unidad cuando las diferencias devienen antagónicas y los consensos poco probables?, ¿quién podría negar que la fraternidad puede ser un punto de llegada casi imposible cuando lo que prima es el individualismo, los intereses particulares o meramente partidarios y el consumismo como objetivo de vida? Además, ¿qué es eso de la fraternidad como método o camino para construir la unidad en la política?

¡Sí! El título del encuentro, a simple vista resulta de una ingenuidad fácilmente predicativa. Pero algo distinto tuvieron que percibir las 70 personas que participaron tanto de manera presencial como virtual durante más de tres horas.

Quizás fue la consideración de que la fraternidad es una condición ontológica que se puede descubrir o no, pero que es inherente a la condición social del ser humano, como lo explicaba Enrique del Percio, filósofo y Rector de la Universidad de San Isidro.

Tal vez fue la conciencia de la relacionalidad, de la necesidad de reconocer al otro y de evidenciar o testimoniar que todo está vinculado o conectado como nos recordó Susana Nuin, Miembro de la coordinación del Programa y Red de Tierra y Agua Hacia una Fraternidad Posible.

También pudo haber sido lo que destacó Martha Arriola -Coordinadora Nacional, del Movimiento Cuidadores de la Casa Común-, la convicción de que la clave del hacer político está en poner a los pobres en el centro de toda nuestra acción. En ellos, en los descartados, hay semillas de la fraternidad que denuncian un presente de desazón y violencia, pero con los que se debe construir un futuro para todas y todos.

Algo tuvo que ser percibido más allá de una mera pretensión tonta e inexperta de unidad, evidentemente. Si no fuera así, Martín Randazzo, el Intendente de General La Madrid, no se hubiera tomado la mañana de un sábado que podría estar cargado de actividades municipales para compartir su visión sobre una realidad que caracterizó con preocupación y su convencimiento de que es posible la unidad en la política mostrando una foto de Mandela (sudafricano preso por años por la condición de lucha contra el apartheid, salió de la cárcel e hizo posible la unidad de su nación) estrechando su mano con el capitán del equipo de Rugbi (un rubio sudafricano).

Si no se hubiese interpretado que “la unidad es superior al conflicto”, como sostiene el Papa Francisco, Pilar Goldman -Directora de protección de derechos de grupos en situación de vulnerabilidad de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación- no se habría sentido cómoda como funcionaria del actual Gobierno Nacional, no se hubiera animado a abrir su corazón y exponer su resistencia desde adentro y su compromiso por la atención de todo tipo de situaciones de vulneración de derechos en un contexto tan adverso.

Un sentido de esperanza comunitaria tuvo que haber marcado la decisión de Amelia López -Defensora de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la Provincia de Córdoba- quien realizó un viaje exclusivamente para participar de manera presencial del diálogo político y compartir no sólo la angustia que genera ver a un niño sólo sentado en uno de los bancos de “la plaza de los dos congresos” el mismo día que se desplegaba una represión policial contra manifestantes en plena democracia. Amelia nos vino a compartir la hermosa experiencia de participación ciudadana de niñas, niños y adolescentes que llevan a cabo en Córdoba con la certeza de que de la misma emergen decisiones y acciones políticas transformadoras.

No hay, por lo dicho, una única razón por la cual el título del encuentro se haya asumido como una posibilidad real y no como mera demanda ingenua. Hubo una necesidad autopercibida de manera compartida entre quienes asistieron o fueron las ganas de participar de un auténtico diálogo político entre quienes piensan distinto. Si no fuera así, Vanina Grinovero -dirigente de la Mesa de Conducción del Vecinalismo de Entre Ríos y ex viceintendenta de Cerrito- no hubiera abierto el corazón compartiendo que en el marco de su gestión fue muy criticada por los propios integrantes de su partido debido a su escucha atenta de las propuestas que presentaba la oposición; en este sentido, compartió la necesidad de potenciar el entusiasmo por reconocer al otro en la práctica política.

Si las ganas de profundizar un diálogo abierto no hubieran estado presentes, Juanita Gauto -viceintendenta a cargo del Ejecutivo Municipal de Mercedes (Corrientes), no habría viajado para Buenos Aires a fin de mantener un encuentro de estas características sin ser ni expositora ni conocer en demasía a quienes formaban parte de la organización.

En fin… cada una y cada uno de los que participaron encontraron un sentido diverso al que se puede concebir a simple vista. Hay un hilo conductor común de sentimientos y pensamientos compartidos que trasciende toda división, alienación o fragmentación y que hace posible lo que aparece a primera vista como imposible, porque como reza una canción popular: “solo lo impensado es imposible”.

La fraternidad, entonces, no puede ser sólo un punto de llegada sino un camino, un proceso, un método por el que es posible transitar. Incluso no es sólo un método, sino una conjunción de caminos que permiten peregrinar con la convicción de que “la unidad es superior al conflicto”. Una conjunción de procesos personales y comunitarios que se entrelazan a veces explícita y otras veces implícitamente. De fondo está la constitución de un nosotros que se descubre y redescubre, de fondo está la noción de pueblo interpretado desde América Latina como sostuvo Juan Carlos Scannone: “…sin negar los antagonismos en el seno del pueblo, esta categoría sirve para descubrir en la realidad la primacía ontológica de la fraternidad y la unidad nacional sobre la conflictividad”.

La vocación política -afirma Chiara Lubich fundadora del Movimiento de los Focolares y del Movimiento Políticos por la Unidad (MPPU)– es una llamada cuya respuesta “es sobre todo un acto de fraternidad: se actúa a favor de lo público, de lo que se refiere a los demás, buscando su bien como si fuera el propio”.

Con este marco teórico inspirado en Francisco, Scannone y Lubich, se llevó adelante este diálogo político que tuvo lugar el sábado 22 de junio de 2024 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el mes de la celebración del día de la bandera en Argentina, símbolo de la unidad nacional. El diálogo fue coorganizado por el MPPU -en particular a través de la comunidad que lleva adelante las actividades de dicho Movimiento en Buenos Aires- y el Instituto Juan Carlos Scannone de la Universidad de San Isidro. Es el resultado de un proceso de articulación entre ambas instituciones que se pretende potenciar con espacios de formación y debate público en un futuro próximo.

Para conocer lo que se vivió o para revivirlo, compartimos el link de acceso al mismo en nuestro canal de Youtube.